martes, 27 de mayo de 2008

San Juan del Rio


El limonero, el níspero, la higuera,
su sombra vegetal, su melodía,
y el agua memoriosa y transparente
que viene y va, que fluye, que respira.

El olvidado y tibio aroma de las cosas,
de la nata, del café, de las tortillas,
la diminuta luz, constante, sigilosa
y las manos del amor en la cocina.

Y en el fondo, donde empiezan los misterios
donde se cuentan chismes las gallinas,
hay la luz y la silueta de aquel hombre:
el alquimista de la carpintería.

miércoles, 14 de mayo de 2008

por un instante


En ese momento sus ojos brillaban, y parecía que su sonrisa iluminara el mercado entero...

No sé su nombre ni su edad. No es fácil saberlo por su enfermedad mental, que también afecta lo motriz. Parece joven.
Lo veo en el mercado de mi colonia. Allí se gana la vida de cualquier forma. A veces lo encuentro barriendo o trapeando entre los pasillos olorosos a fruta, otras, lo veo descargando huacales junto a algún camión pequeño. Conoce a todos los marchantes. Los saluda, le chiflan, le hacen bromas.
Tiene la mirada inocente ese Otro al que el misterio le deparó un camino de subida.

Hace unos días, lo encontré radiante. Llevaba puesto un cinturón de cargador y la camiseta amarilla y azul de ese odiado equipo de futbol. Casi bailaba de alegría. Se acercó al puesto de pescado y alzando sus brazos flacos, victorioso, lo escuché gritar: "¡Ahora si ganamos! ¡Ahora si!"
En ese momento sus ojos brillaban y parecía que su sonrisa iluminara el mercado entero.

Y entonces, mi corazón y yo fuimos americanistas, águilas, azulcremas.
Solo por un instante.

sábado, 10 de mayo de 2008

un pecado capital


Algunas veces, Otro, he sentido envidia.
No muchas, es cierto. No es uno de mis pecados capitales más recurrentes. Y por supuesto, en este sitio no voy a platicar cuáles sí lo son.
Pero en estos días...
Apenas terminé una bellísima novela: "Dientes Blancos". Me conmovió, me hizo pensar, me hizo reír, me llenó de ternura.
Sigue en mí la imagen de la jamaiquina Carla bajando felinamente por las escaleras.
Recuerdo a Samad queriendo ser fiel a su Corán e intentando masturbarse sin usar las manos para pecar menos ante los ojos de Alá mientras se repite: "Más justo no puedo ser".
Me río de nuevo con la venganza de Alsana, que para enloquecer a su marido decidió dejarlo en una incertidumbre constante nunca respondiendo directamente a nada: "Tus pantuflas podrían estar en el ropero, aunque Alá sabe que también podrían estar en el baño".
Imagino a los mellizos Millat y Magid a quienes les suceden las mismas cosas aunque vivan en lados opuestos del mundo.
Amo un poco la sencillez y el cuerpo rotundo "bien surtido de piñas tropicales, mangos y guayabas" de la adolescente Irie.
Cada página habla de la diversidad, de la mezcla, de la increible fragilidad de las fronteras. Sus personajes son intensos, extremos, algo absurdos, pero curiosamente eso no los aleja de mí, sino que los hace más cercanos, más mis prójimos, más mis Otros.
Y acabo de enterarme de que la hermosísima autora, Zadie Smith, inglesa de madre jamaiquina, escribió ésta, su primera novela a los veinticuatro años.

Y entonces, Otro, lo confieso, siento envidia.

miércoles, 30 de abril de 2008

Domingo en Santo Domingo


Y entonces, fue la musica.
La que de tan conocida nos deja una memoria a chocolate y pan de yema.
La sutil y alada, la que podría quebrarse, la que sabe volar pájaramente.
La solemne y profunda, la que el coro convierte en una ola majestuosa que estalla en nuestro pecho.
La balcánica y gitana, la que desde un pueblo remotísimo nos hace bailar a puro brinco.
La que reune a todos esos Otros que me alegran la mirada con rastas y colores y tatuajes.
La que sube a la tierra y baja al cielo.
La que convocada por el grito jubiloso de Goran Bregoviç hizo jugar al alma, hizo llover al cielo, hizo bailar a Lía e hizo temblar la tierra

sábado, 26 de abril de 2008

su voz


¿Qué tiene su voz que por momentos me deja sin aire, como colgado de un hilo transparente?
¿Qué tiene su voz que toca un lugar de mí para mí desconocido?
¿El rumor antiguo de Guadalquivir?
¿La última mirada que el moro echa a la tierra que fue suya y de sus padres y de los padres de sus padres y de los padres de éstos y en aquel momento abandona para siempre?
¿Cómo es que tiene al mismo tiempo el más íntimo de los trinos y la más arrebatada ráfaga de rocas?
¿Qué tiene la voz de Enrique Morente?
¿Qué?

viernes, 18 de abril de 2008

Alla y aqui


Allá el vacío absoluto
la nada en que se abisma
la sombra de la muerte
su espada
su jauría.

Aquí el calor del surco
besando a la semilla
la sed de las raíces
el agua que se filtra

aquí la luz más pura
su vocación de espiga
y el tiempo que entretanto
se enreda y ensimisma

aquí mi compañera
calladamente tibia
las alas de sus ojos
la tarde que se inclina

no hay nada que no cante
nuestra unidad perdida
aquí la vida toda
aquí sólo este día

y Lía y Lía y Lía

y Lía

y Lía

y Lía

domingo, 13 de abril de 2008

Entre ellas 2

"Tengo la sospecha de que comenzaste a escuchar.
Y lo imagino porque me entraron unas ganas locas de cantar"

(Mi Otra, el 15 de enero)