domingo, 10 de abril de 2011

de mañana


Es de mañana. Mi Otra y yo nos desperezamos, quizá leemos algo dejándonos abrazar por la luz que entra a través de la ventana.
De pronto, desde el cuarto de junto se escuchan ruiditos, pasos pequeños, algo que se arrastra. La cabeza de la pequeña Otra se asoma por la puerta. Llega a gatas, con los ojos llenos de sueño y el cabello revuelto. Sin palabras, nos pregunta algo aunque ya sabe la respuesta.
-¡Ven hijita! -dice mi Otra.
La pequeña se pone de pie, medio dormida y con pasos titubeantes se acerca a la cama. Le hacemos un lugar y se echa entre nosotros.
Nos volvemos, los tres, una madeja tibia, un nido de caricias, un corazón que palpita.

No imagino ninguna bendición que se compare.

viernes, 25 de marzo de 2011

man on wire


"... y lentamente pensé: es imposible con toda seguridad, así que empecemos a trabajar"

¿En qué punto la locura se convierte en arte? ¿Cómo se atraviesa la enorme distancia que hay entre soñar y realizar?

Philippe Petit es un loco hermoso, un clown constructor de imposibles, un poeta. Él y los suyos son arrastrados por su pasión. Porque para construir imposibles hacen falta cómplices. ¡Y qué cómplices los suyos! Siento un nudo en la garganta cuando Annie, su pareja de entonces, recuerda -y parece que vuelve a contemplar- su caminar sobre las nubes. Ruedan mis lágrimas cuando ruedan las de Jean Louis al recordar aquel prodigio que los alejará para siempre porque no es posible tocar el cielo y que la vida siga como hasta entonces.
¿Hasta dónde es posible arriesgarse para que se cumpla un sueño que no es el nuestro?
Philippe es increiblemente afortunado no sólo porque se atrevió a hacer realidad su sueño, sino sobre todo porque contó con un puñado de locos amorosisímos dispuestos a lo que fuera para que él caminara sobre las nubes.

El 7 de agosto de 1974, Philippe Petite atravesó -sin aviso, sin permiso, saltándose las reglas y burlando la seguridad- los sesenta metros que separaban a las torres gemelas caminando sobre una cuerda floja por encima del piso ciento cuatro.

"Hice algo magnífico y misterioso y a cambio conseguí un ¿Por qué? ¡Y lo bello de aquello es que no necesité ningún porqué!"

"La vida debe ser vivida al borde de la vida".

viernes, 4 de marzo de 2011

El orden natural de las cosas


"Me acordé de cuando mi padre agonizaba, dejando de respirar para seguir respirando, con todo el cuerpo debatiéndose con su propia muerte, mi madre me dijo sin lágrimas: Joaquim es un árbol muy grande que cuesta abatir, y yo, que tampoco lloraba, los quise ese día como no los he querido ningún otro día..."

(Antonio Lobo Antunes)

¿Cómo hace don Antonio?
¿Cómo hace para que ese puñado de personajes pequeños, solitarios, tristes, moribundos, locos; esos personajes heridos sean tan profundamente hermosos?
¿Cómo hace para conmoverme a cada página, para deslumbrarme?
¿Cómo hace para usar palabras, imágenes que me duelen de tan inalcanzables?
¿Cómo se escribe una novela así de entrañablemente dolorosa?
¿Cómo carajo hace, don Antonio?

"descubrí el pecho, te arrimé despacio a él, te acaricié con el pezón la frente, el contorno de las mejillas, la nariz y cuando me introduje en tu boca el olor del manzano ensombrecía tu cara, la certeza de que no habría de morir, de que no moriría nunca aumentó mi sangre, sentí en la piel, o por dentro de la piel, los colmillos que no tenías, y mientras me vaciaba de mí hacia tí, hija, comprendí que estaba naciendo".

sábado, 29 de enero de 2011

segundo día de taller

¿Cómo decirte, Otro?
Imagina a un niño de segundo de primaria en un salón con los de quinto.
Más o menos así.

sábado, 22 de enero de 2011

Primer Round


Primer día en un taller de escritura.
Con las manos temblorosas y la boca seca leo cinco páginas que me parecen relativamente bien escritas.

Pocos minutos después descubro que mi estilo es muy pobre, que estoy lleno de lugares comunes, que mis personajes son estereotipos sin voz propia a los que no dejo hablar; que soy rosa, plano, repetitivo...

Me levanté antes de que el réferi contara hasta diez.
Empiezo a estar listo para el segundo round.

lunes, 3 de enero de 2011

quedita


-Mamá no cudo ablil la puelta y tú si -me dice la Pequeña Otra.
-Es que yo soy muy fuerte.
-Si, y mamá es quedita.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Jerusalén


"En cualquier lugar, en cualquier momento, puedes oír: Tortura. Y te llaman.
Pueden convocarte para torturar o para ser torturado. Te eligen de modo aleatorio para que sufras.
Cuando dicen: Tortura, no sabes si te llaman para torturar o para ser torturado.
Después de oír esa palabra tienes que seguirlos. No hay tercera alternativa: ansiarás torturar".

¿No es absurdo suponer que existe una novela perfecta? Quizá lo es. Sin embargo, pocas veces he leído algo que se acerque tanto a ese imposible.
Varios personajes, solitarios, heridos, ¿locos? a quienes eso que llamamos destino o casualidad por no saber de qué otra forma llamarlo, los junta una noche, una madrugada desoladora cerca de una iglesia cerrada.
Cómo odié a Theodor y a Gomperz y su asquerosa, maligna racionalidad. Cuánto miedo de Hinnerk y sus ojeras de asesino. Cuánta ternura amarga, dolorosa ante Mylia y Ernest y su amor destartalado. Cuanta compasión ante Kaas, sus piernas flaquísimas, su lenguaje lastimado, su inocencia.

Hay un capítulo -solo diez páginas- que me horrorizó como si me asomara a un abismo insondable. Nunca había leído El Mal con tanta claridad.

¿Cómo hizo Gonçalo M. Tavares para escribir una novela así?
¿Cómo pudo hacer para mostrarme una oscuridad de vértigo y luego, desde ella, revelarme la luz?