sábado, 23 de febrero de 2013

A veces...

A veces, Otro, uno es capaz de pequeños heroísmos. Pequeños, no vayas a creer. ¿Verdad que te ha pasado? Nadie lo sabe, nadie se da cuenta del campo de batalla dentro de ti, de la tensión, de la mínima victoria. Porque vences, Otro, vences. Y te sientes más cerca de lo que quieres ser, alegre y orgulloso, y también, ¿por qué no? con una pequeña y dulce tristeza

viernes, 22 de febrero de 2013

La Cuarentena.

Hace rato no leía una novela "como las de antes". Una historia con algo de Conrad, por ejemplo, con sabor a aventura. El encuentro de culturas, que suele ser una constante en Le Clézio: los europeos "civilizados" y los hindúes, atrapados allí, en esa pequeña isla, aislados y abandonados, enfrentando la enfermedad, el hambre, la locura y la muerte, esa "diosa fría" que sopla sobre cada rincón de ese lugar que al mismo tiempo está cerca y lejos de la salvación. Están los que se aferran a la civilización, los que luchan por volver a ella, y está León, que pone en duda ese mundo que los demás anhelan, León que empieza a sentir ese lugar inhóspito como suyo, León que ha conocido a Suryavati y no desea más que perderse en ella para siempre. Le Clézio escribió una hermosa novela sobre el exilio y el viaje, sobre aquello a lo que podemos aferrarnos cuando hemos perdido casi todo: "Giribala no suelta la mano de Ananta, la mantiene atrapada dentro de la suya, porque esa es la única certeza, todo lo demás no es sino la nada de ese canal y de ese río, esa orilla donde hombres y mujeres desconocidos esperan indefinidamente para partir hacia un país que no existe".

domingo, 17 de febrero de 2013

Entre las ramas

Me aíslo, Otro, ya me conoces. Me retiro a donde no haya gente anhelando un poco de silencio. Parece que nadie me importa, o casi nadie. Parece que tampoco me importas tú, que huyo de ti. ¿Cómo decirte? Quizá este fragmento de la novela de Nicole Krauss te ayude a entender. A mí me ayudó: "Murió en un árbol del que no quiso bajarse. "¡Baja!", le decían. "¡Baja! ¡Baja!" El silencio llenaba la noche y la noche llenaba el silencio, mientras esperaban que Kafka hablara. "No puedo", dijo al fin con una nota de tristeza. "¿Por qué?", gritaron ellos. Las estrellas se esparcían por el cielo negro. "Porque entonces dejareis de preguntar por mi".

viernes, 1 de febrero de 2013

Rubén Bonifaz Nuño (1923-2013)

"Para los que llegan a las fiestas/ ávidos de tiernas compañías,/ y encuentran parejas impenetrables/ y hermosas muchachas solas que dan miedo/ —pues uno no sabe bailar, y es triste—;/ los que se arrinconan con un vaso/ de aguardiente oscuro y melancólico,/ y odian hasta el fondo su miseria,/ la envidia que sienten, los deseos;/ para los que saben con amargura/ que de la mujer que quieren les queda/ nada más que un clavo fijo en la espalda/ y algo tenue y acre, como el aroma/ que guarda el revés de un guante olvidado/ (...) para los que quieren mover el mundo/ con su corazón solitario,/ los que por las calles se fatigan/ caminando, claros de pensamientos;/ para los que pisan sus fracasos y siguen;/ para los que sufren a conciencia,/ porque no serán consolados/ los que no tendrán, los que no pueden escucharme;/ para los que están armados, escribo".

martes, 29 de enero de 2013

La Historia del Amor

"Es posible que la primera mujer fuera Eva, pero la primera muchacha siempre será Alma" (Nicole Krauss)............................ Si algo define a "La Historia del Amor", la novela de Nicole Krauss, es la ternura. Una profunda ternura por cada uno de sus personajes. Lejos de mi gusto más reciente por las novelas tristes, complejas y oscuras, la historia de Krauss me llevó de la mano, suavemente. El anciano Leo Gursky dando la cara a la muerte, su entrañable amistad con Bruno; la silenciosa traición de Litvinoff; el pequeño Bird que cree ser el Mesías; la búsqueda de Alma y su dulce su manera de mirar el mundo... Cada capítulo lleno de detalles bellos y sutiles, el sentido del humor que me obliga a reír de lo pequeños que somos, de lo torpes que somos, de lo hermosos que podemos ser. Por unos días me olvidé de las novelas oscuras y me descubrí leyendo -en el metro, en el colectivo, en el consultorio- sin dejar de sonreír.

sábado, 5 de enero de 2013

Paella de Reyes

Casi día de Reyes. La Pequeña Otra quiere comer paella, así que vamos al Portal de Cartagena, ese entrañable lugar al que llamo "mi cantina". Hay que decir que la paella del Portal es de las pocas cosas en la vida que se acercan a la perfección. Pues la Pequeña Otra come. No hace distingos: le entra al arroz, al pollo, a los camarones, a las verduras, a las almejas,a las salchichas, a los mejillones. Una parte de mí disfruta enormemente... y otra parte empieza a calcular que esta pequeña hedonista me va a salir muy cara.

viernes, 7 de diciembre de 2012

Alquimia con u triste

La pequeña Otra lee. Reconoció algunas letras, al principio; conoció su sonido, descubrió que al mezclarlas -alquimia- se convierten en sílabas, en palabras, en frases. Emocionada, orgullosa, deslumbrada, lee. Se concentra, sigue cada letra con su dedo, sus ojos brillan y pronuncia la palabra que acaba de descifrar. Y hace interesantes descubrimientos: "Mamá, ¿cual es la ENE?" Mi Otra traza una "n" sobre el cuaderno. La pequeña Otra la reconoce: "Ah si, es como una "u" triste".