martes, 3 de septiembre de 2013
sábado, 17 de agosto de 2013
Ícaro.
Querido Daniele:
Fue mi tercera vez de Ícaro, y con eso digo también, la tercera vez de conmoverme así, de no saber si estoy riendo o llorando, de sentir que me soplas suavemente el corazón y lo despiertas. El aprendizaje de que el arte puede ser sencillo y limpio, sin falsas complejidades, sin artificios, y que nos regresa a la vida y nos recuerda lo que somos.
Por tercera vez, Gracias querido Daniele.
“Soy un clown y cuento historias de héroes perdedores, de aquellos que hacen lo que pueden con lo que son, que con honor y dignidad pierden casi siempre. Aquellos que al final de la historia se desvanecen discretamente”. (Daniele Finzi)
viernes, 16 de agosto de 2013
Mr. Gwyn
"De lo que somos capaces, pensó. Crecer, amar, tener hijos, envejecer -y todo esto mientras también estamos en otro lugar, en el largo tiempo de una respuesta no llegada, o de un gesto no terminado. Cuántos senderos, y a qué paso diferente los remontamos, en lo que parece un único viaje". Y yo, aún habitando un tiempo lento y distinto al cotidiano luego de leer de nuevo a Alessandro Baricco, temblando mientras espero de que se apague la última Catalina de Medicis. Su novela es delicada y profunda, bellísima. Me reconcilia con algo mío y me hace seguir deseando dedicarme al extraño oficio al que me dedico: acompañar a otros a volver a casa".
sábado, 3 de agosto de 2013
Sankai Juku. Tobari (Como en un incesante flujo).
¿Es una danza o un ritual? ¿Son hombres o espíritus? ¿Grandes o pequeños? ¿La vida o la muerte?
Quizá es todo, o la frontera que une y divide. El asombro ante las estrellas, las ganas de alcanzarlas, el miedo ante su inmensidad.
Al principio, me cuesta entrar. No estoy acostumbrado a ese lenguaje tan lento, pero poco a poco me atrapa. Hay algo de trance en esa música, en esos movimientos. De pronto tengo el alma abierta, temblorosa, palpitante. Me encontré con una parte de ella que aún no conocía.
viernes, 19 de julio de 2013
Israel Galván.
Dicen que baila como en una cuerda floja y sin red de protección, que se arriesga a romper la tradición desde la tradición. Siempre polémico, Israel roza el desequilibrio, juega, inventa. Algunos aseguran que en su baile hay algo de danza butoh, por los momentos de interioridad, de misterio. Parece que su danza nunca está donde la esperas. Los silencios son tan importantes como la música (sólo se escucha el roce de sus zapatos) y la quietud es tan importante como el movimiento. Dicen que lo que hace no es flamenco; no lo sé; de eso, otro, yo no sé; pero ante su danza me siento estremecido. Israel es pura precisión e intensidad, y entonces se queda inmóvil, congelado, fijo; contengo la respiración, y de pronto, un gesto, uno sólo, y me deja el alma desnudita y temblando.
viernes, 5 de julio de 2013
Las solidaridades misteriosas.
Ella sabe muchas lenguas, pero rara vez habla. Camina desde la madrugada, sin importar el clima. Mira, contempla cada rincón de la costa, conoce a las gaviotas, cuida de las flores. Ama a un hombre desde la distancia. Envejece y se convierte en lo que ve: en ese paisaje, en esa arena, en esas piedras, en ese mar. La historia de esa mujer y quienes la miran: su hermano, su hija, algunas personas del pueblo. Algo así cuenta la bellísima novela de Pascal Quignard. Ninguna palabra sobra, su precisión, su delicadeza, su intensidad se parecen a la poesía. Algo se abre en mi mientras leo.
viernes, 28 de junio de 2013
Almas grises
Una niña asesinada. Una joven suicida. Un juez con prisa por culpar a alguien. Un policía viejo. Dos sospechosos. Parece simple, y sin embargo, Philippe Claudel logra una novela delicada, ambigua, hermosa, llena de niebla. Quizá porque más allá de la anécdota, flota una idea constante: "-Cabrones, santos..., yo no he conocido a ninguno -dijo Josephine encogiéndose de hombros_. Las cosas no son blancas ni negras, lo que reina es el gris. Los hombres, sus almas... pasa lo mismo. Tú eres un alma gris, rematadamente gris, como todos nosotros".
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