martes, 9 de junio de 2015
Matar un ruiseñor
Hay novelas que te tocan el alma, Otro, que te hacen temblar y te remueven la conciencia. Ésta es una. Scout, una niña de 7 u 8 años cuenta su vida cotidiana y la del lugar donde vive, un pequeño pueblo de Alabama. Cuenta, sobre todo, acerca de su padre, Atticus Finch, un abogado maduro que se enfrenta a un caso dificilísimo: defender a un negro acusado de violar a una joven blanca en tiempos de completo racismo. Pocos personajes me he encontrado tan conmovedores como ese hombre un tanto cansado y sencillo que cada vez hace lo que tiene que hacer aún sabiendo que no recibirá nada a cambio, o en todo caso, el rechazo de sus conciudadanos e incluso amenazas que acaso lo pongan en peligro. Sin alardes, sin ruido, hace lo debido una y otra vez. cada frase y sobre todo, cada acto de Atticus es un ejemplo de ética y belleza humana. "Quería que descubrieses lo que es el verdadero valor, hijo. En vez de creer que lo encarna un hombre con una pistola.Uno es valiente cuando, sabiendo que la batalla está perdida, lo intenta a pesar de todo y lucha hasta el final. Uno vence raras veces, pero alguna vez vence”, dice, y lleva esas palabras a sus últimas consecuencias ante los ojos asombrados de su pequeña hija. Cierro el libro conmovido y sabiendo que hoy tengo un nuevo héroe, que como buen héroe me es inalcanzable.
viernes, 5 de junio de 2015
Séptimo Arte
Apenas salir de la escuela, la Pequeña Otra, ya está pensando en el argumento de la próxima película. Ah, porque ella y yo actuamos películas. Últimamente ella inventa el argumento (siempre aventuras, siempre peligros que acechan, siempre pruebas que atravesar). Ella es la única protagonista y yo, todos los demás: el cómplice, el sabio, las comparsas, el encargado de los efectos especiales, el que pone la música... y sobre todo el villano: Calacán o Malcalaca (esqueletos peligrosísimos), el Dragón Kolfúr, Pulpús, el pulpo venenoso y más recientemente, Ojoscrujientes Escurridientes, el malvado monstruo. Hay música de fondo, objetos mágicos, pequeñas escenografías. Y ella actúa con el alma, llora a veces, y nada le gusta más que desmayarse. Hemos bajado al fondo del mar, salido al espacio exterior, entrado a oscurísimas cuevas. Nadamos, corremos, luchamos, volamos. Así que cada pocos días se apagan las luces y suena la música. ¿Qué te digo, Otro? Por una hora más o menos, Kubrik, Bergman, Truffaut y Fellini nos hacen los mandados.
domingo, 17 de mayo de 2015
Alexander Calder: Los derechos de la danza.
La exposición en el museo Júmex es bellísima. Juan García Ponce, el escritor mexicano, escribió que Calder había conquistado para la escultura los derechos de la danza. Si te das una vuelta, Otro, entenderás. Parece que sus esculturas están a punto de echarse a volar. La Pequeña Otra, feliz, iba bautizando las obras sin título.
domingo, 3 de mayo de 2015
La Hondonada.
Dos hermanos, la vida que los separa, la mujer de ambos, una hija. El modo como la realidad nos lleva y nos trae, nos inventa y nos despedaza. Los errores que se pagan durante toda la vida, y sobre todo, le hermosísima historia de un padre y una hija. Imposible no pensar en la Pequeña Otra y en mí, con miedo, con dudas, con esperanza. Luminosa y conmovedora.
Del Color de la Leche.
Dar voz a quienes no tienen voz, una de las posibilidades de la literatura. Nell Leyshon da voz a una adolescente campesina del siglo antepasado, condenada, como casi cualquier mujer de su condición, a pertenecer a otros, a ser solo una sombra, siempre silenciosa, casi una mercancía. Pero Mary, la protagonista, aprende a leer y a escribir por una casualidad. Entonces podrá poner palabras a su historia. Una novela delicada e intensa, perturbadora.
El Navegante Dormido.
De nuevo, Abilio Estévez. Su prosa llena de olores, sabores, texturas y sonidos. Una familia cubana, a la orilla del mar, esperando la llegada de un ciclón. Bisabuelos, abuelos, padres y nietos, cada uno con su historia; cada historia llena de vida. La nostalgia por la Cuba que se fue, el compromiso con la Cuba actual, los jóvenes hartos de esas dos Cubas, con la mirada puesta en el Norte. Exuberante, viva, conmovedora.
sábado, 2 de mayo de 2015
La Veritá.
La mezcla, el caos, lo grande y lo pequeño, lo sublime y lo absurdo, lo delicado y lo torpe. Algo así es La Veritá, el hermoso espectáculo escrito y dirigido por Daniele Finzi. Mientras me conmuevo, surge algo asombroso; mientras me asombro, algo me provoca risa; antes de acabar de reír, surge una música bellísima; junto a la música, lo onírico. No sé hacia dónde mirar ni qué sentir. Una reunión de amigos, una mujer en un trapecio, hombres en tutú con rostros de Dalí, dientes de león, una lluvia de corchos, seres con cabeza de rinoceronte que tocan el piano, un coleccionista en escafandra, una chica que escupe caramelos. La belleza, la ternura, la risa, el asombro, la extrañeza... todo a la vez, todo mezclado. ¿Pero no es así la vida?
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