martes, 8 de noviembre de 2011

Tomás Segovia


"La poesía tal como yo la concibo es justamente esa cosa milagrosa de llegar a la sabiduría (...) yo sabía que no era tan sabio como mi poema. Es la poesía la que es sabia. Es lo milagroso. La tentativa del poeta es producir algo que le asombre a sí mismo. Es un parto".

Ayer murió Tomás Segovia. No se si decir: poeta del exilio o de los exilios, pues en eso anduvo.
Nació en España en 1927, vivió en Francia, en Marruecos y muchos años, hasta ayer, en México.
Queda su palabra, el fulgor de su palabra, poderosa y al mismo tiempo tierna; su búsqueda de lo erótico, aún en lo más explícito; su sencilla lucidez.

"Estoy más triste que un zapato ahogado
estoy más triste que el polvo bajo los petates
estoy más triste que el sudor de los enfermos
estoy triste como un niño de visita
como una puta desmaquillada
como el primer autobús al alba
como los calzoncillos de los notarios..."

sábado, 29 de octubre de 2011

santa coacción


"Ellas no hace falta que sean sabias: basta que sean discretas".
(Escrivá de Balaguer. Camino 946)

El once de este mes, en España, se censuró una página de internet (Opuslibros.org), creada por ex-miembros, que denunciaba algunas de las prácticas del Opus Dei. Abro un pedacito en este espacio para darles voz a esos Otros a quienes siento cercanos:
"Antes no había pruebas, sólo el testimonio de quienes hemos pasado por la institución, y se nos tachaba de rebotados, mentirosos y apóstatas. Al desaparecer estos documentos de Opuslibros.org, el Opus se vuelve a salir con la suya y enmudece a quienes, en defensa de sus legítimos derechos, intentamos luchar para que lo que hemos vivido no vuelva a repetirse en otros adolescentes captados con estrategias típicas de las sectas. La Iglesia, el Vaticano tiene conocimiento de nuestras denuncias y no puede seguir mirando hacia otro lado".
(Agustina López de los Mozos. Periodista y exnumeraria).

domingo, 16 de octubre de 2011

Granados Chapa (1941-2011)


Cuando la verdad o, al menos, su búsqueda comprometida es algo cada vez más raro; cuando la mayoría se vende; cuando las voces asemejan balidos o son sólo estridencia y ruido; su palabra, Miguel Ángel, era un alivio y una esperanza.

viernes, 14 de octubre de 2011

El Señor Espumas.


-Soy el Señor Espumas -dice la pequeña Otra, de pie en la tina, desnuda y flaca, renacuajísima ella, limpiando la pared con una esponja enjabonada.
-¿Cómo está Señor Espumas? -la saludo.
-Es que como tú no eres tan inteligente, no sabes limpiar y yo tengo que limpiar toda la pared.
-Eso debe ser... que no soy tan inteligente -digo, descubriendo de pronto mis limitaciones.
-¡El Señor Espumas es muy lavador! -conluye la pequeña Otra, enjuagando la esponja, más ranita que nunca.

martes, 11 de octubre de 2011

El sabotaje amoroso


"En el liceo francés de Nueva York, diez niñas se enamoraron locamente de mí. Las hice sufrir abominablemente.
Fue maravilloso".

Desde la primera página la niña de ojos inocentes me toma de la mano y me dejo llevar. Al principio, como siempre, con dudas; luego, pocas páginas después, soy suyo. Todo allí, todo: la guerra, la traición, la aventura, la pasión arrebatadora, el desamor, la venganza, la obsesión... como se vive a los siete años.
Amelie Nothomb hace una novela hermosa y ácida con un pequeño pedazo de su biografía. No tiene piedad ni pudor, y si, en cambio, enorme belleza, inteligencia y un sentido del humor único y feroz. Cada página es un hallazgo, una ráfaga de lucidez, y por si fuera poco, la escritora belga no se parece a nadie.

"Llamo caballo a ese irrepetible lugar en el que es posible perder todo anclaje, todo pensamiento, toda consciencia, toda idea de mañana, para convertirse sólo en un impulso, para ser únicamente algo que se despliega.
Llamo caballo a esa entrada en el infinito y llamo cabalgada a ese momento en que me encuentro con las multitudes de mongoles, de tártaros, de sarracenos, de pieles rojas u otros hermanos de galope nacidos para ser jinetes, es decir: para ser.
Esta es la razón por la cual nunca un caballo ha merecido tanto el nombre de caballo como el mío.
Si Elena no fuera ciega, se daría cuenta de que esta bici es un caballo y me amaría".

viernes, 30 de septiembre de 2011

cantautora


La pequeña Otra canta. Canta cada vez que puede, a veces en voz baja y a veces sin el menor pudor. Canta cuando está a solas y cuando la escuchamos. E inventa las canciones a medida que las canta. Esta es su última creación, interpretada hace un rato en la tina...

"Soy un gorila bien hondo
y no me gustan los truenos
tengo una playera de pipí
tengo una playera de popó
puedo cargar un camello
y soy muy inteligente
y soy muy 'cedulente'
soy triste pero feliz
y sabo caminar al revés"

domingo, 18 de septiembre de 2011

La bestia del corazón


"Y todos tenemos hojas. Las hojas caen cuando terminamos de crecer porque la niñez ha terminado. Y las hojas vuelven cuando nos marchitamos porque el amor ha terminado".

Confieso que tenía miedo de leer alguno de sus libros. No sé por qué. Quizá por su tema obsesivo (la miseria en la Rumania de Ceausescu) o por su mirada afiladísima y helada. Acabo de terminar mi primera cita con ella, y digo primera porque ahora sé que habrá muchas más.
La novela de Herta Müller me lastimó y me fascinó al mismo tiempo. Narra lo terrible con una belleza conmovedora, pinta la oscuridad con luz. Las vidas de unos pocos jóvenes que tratan de resistirse a la maquinaria invencible que desea triturarlos. De nada sirven los esfuerzos.
¿Cómo será vivir en un país en donde la única salida posible es el suicidio? Vidas heridas, despedazadas por una presencia omipresente y turbia. Y ante tanta muerte, la poesía como único e insuficiente refugio. Y las pequeñas cosas (Cierto Herta, los muertos no volverán a perder un botón). Y el amor, siempre vulnerable, siempre doloroso de unos cuantos.

"Ante nuestros ojos desfilaba una manada de animales que se daban a la fuga. Dije a Georg: Mira, la bestia de tu corazón emigra".