viernes, 24 de agosto de 2012

Rimbaud, el hijo

La belleza deslumbrante, ensordecedora, de la novela de Pierre Michon, de cada una de sus frases. Como si las esculpiera en piedra o las tallara en madera. Pesan y vuelan. Intrincadas, si, pero valen el esfuerzo: suenan a oración o a conjuro. Para que te digo más Otro. Léelas: "¿Son las potencias? ¿Es la guerra? ¿Es haber deshecho el antiguo protocolo y habernos dejado a todos sin protocolo, impotentes y taciturnos como almiares en la noche? ¿Es la amarga alegría de haber hecho del poema ese algo erguido, sombrío y vano, taciturno, despreocupado de los hombres como un almiar en la noche? ¿Es la gloria, lejos de los almiares y de los hombres, para las estrellas, como las estrellas? ¿Es junio? ¿Es el sanctus? (...) Ah, es quizá el tenerte por fin aquí abrazada, madre que no me lees, que duermes profundamente en el pozo de tu recámara, madre, tú para quien invento esta lengua de madera en la cercanía de tu duelo inefable, de tu encierro sin salida. Mi voz crece para hablarte desde la lejanía, padre que nunca me hablarás. ¿Qué es lo que hace renacer sin fin la literatura? ¿Qué es lo que hace escribir a los hombres? ¿Los demás hombres, su madre, las estrellas, o las viejas enormidades, Dios, la lengua? Las potestades lo saben. Las potestades del aire son ese sutil viento entre las hojas"."

jueves, 9 de agosto de 2012

La Vida Entera

Hay novelas en las que vives por un tiempo. No sólo las lees: vives en ellas. "La Vida Entera", de David Grossman es así. Durante varias semanas viví en ella. Viví con Ora, esa mujer que huye de casa creyendo que si no la alcanza la noticia de la muerte de su hijo, éste seguirá vivo. Viví con Abram y su miedo a la vida luego de ser casi destruido. Viví con Ofer, cuya vida cuelga de un hilo. Todo está allí escrito magistralmente: el amor y el desamor, la locura, el dolor, la paternidad y la maternidad, el sexo, la vida y la muerte. Por momentos Grossman pone palabras a experiencias que creí que no podían ser dichas. Y lo hace con tal belleza, con tal conocimiento de lo humano, que me estremecen. Leo con los ojos húmedos, deslumbrado y conmovido. Viví en estas páginas durante un tiempo. Estoy convencido de que ahora estas páginas vivirán en mí.

martes, 24 de julio de 2012

Salido de los más hondo de las peores pesadillas y de los confines del horror. Una mezcla de lo peor de Poe y de Lovecraft. La pequeña Otra lo creó y le dio vida, y hoy lo conoces tú, Otro. No te atrevas a mirar si no eres valiente. Luego de hacerlo, atente a las consecuencias: quizá no vuelvas a dormir como antes. Es el Abominable Monstruo Galleta.

sábado, 21 de julio de 2012

lunes, 2 de julio de 2012

Por poquito

"Papá -dice la pequeña Otra- te voy a enseñar los animales de la almohada". ¿Animales de la almohada? pregunto extrañado. Ella corre por un libro que le regalaron en su cumpleaños en cuya portada aparecen leones, hienas y elefantes; me lo entrega emocionada y yo leo su título: "Animales de la Sabana".

domingo, 24 de junio de 2012

Cuatro

La Pequeña Otra... cuatro años!!!!

viernes, 22 de junio de 2012

ariel

A veces, Otro, hay pasiones secretas, calladas, íntimas. Pasiones que nadie puede compartir por desconocidas. Yo siento algo así por las canciones de Ariel Barreiros. ¿Verdad que no lo conoces? Lo sé y es una pena. Muy pocos son capaces de escribir con la belleza, la ternura, la creatividad de Ariel. Cubano, por supuesto. No se consigue su disco, ni siquiera en Cuba, hasta donde han llegado mis intentos. Puedes escucharlo, eso si, en Youtube, en Cubaunderground, en A guitarra limpia... Hoy te lo comparto.