domingo, 20 de julio de 2014

arcoíris

¿Cuando fue la última vez que viste un arcoíris, Otro? Para mí, habían pasado años. Muchos. Ni siquiera recuerdo cuántos. Es algo en lo que dejé de pensar. Hasta hace algunas semanas, cuando la pequeña Otra empezó a preguntar por esa especie de milagro. Una y otra pregunta: ¿Cómo son? ¿De qué tamaño? ¿Cuando vimos el último? ¿Cuándo vería uno ella? De pronto, el arcoíris se convirtió en una constante inquietud. ¿Cuántos años tendré cuando al fin vea uno? Hoy, hace pocas horas, volviendo a casa, a un par de cuadras de llegar, justo ante nuestros ojos, bellísimo, deslumbrante, un arcoíris doble mostrándose en toda su intensidad. La pequeña Otra brincaba de alegría mientras sus ojos se llenaban de ese misterio. Luego de mucho tiempo, estuvo allí, puntualísimo. Como si el deseo, la pura fuerza del deseo, lo hubiera convocado.

sábado, 19 de julio de 2014

miércoles, 25 de junio de 2014

Desde ayer... 6

Suave e intensa. Tímida y valiente. Seria y loca. Siempre sensible, curiosa, tierna. Bella. Y desde ayer, con seis años.

domingo, 15 de junio de 2014

Oscuro

Y entonces, la oscuridad, el dolor de vivir en un país donde esto ocurre, el miedo de sentir de cerca las fauces del monstruo. Y la injusticia, y la impunidad, y una oración al Misterio para que los amigos dejen de sufrir y al fin vuelva la luz.

domingo, 25 de mayo de 2014

A mano.

A veces ocurre: se apagan las luces, se alza el telón y allí, ante nuestros ojos, el milagro. Eso, justo así, al contemplar A Mano, una obra de la compañía El Patio, de Logroño, España. Un escenario pequeñísimo (cabe en una mesa) basta para contar una historia que es también la mía, la de todos. Dos personajes hechos con una bola de barro y una tacita son suficientes para hablar de la soledad, el deseo de ser mirado, el amor, la libertad, la ausencia... ¿Teatro infantil? ¿Teatro de títeres? Teatro en toda su profundidad y belleza. Izaskun y Julián, creadores y actores son una especie de ángeles capaces de acariciarnos el alma con sus pequeños seres. Una obra llena de la delicadeza, la poesía, el humor y la sutileza que tanto se extraña en el teatro para niños. La historia de un muñequito de barro que quiere salir del escaparate, que intenta, que no puede. Pero ¿Quien no es un muñequito de barro?

domingo, 11 de mayo de 2014

Héroe de verdad.

Tulancingo, Hidalgo. Alguna mañana calurosa y aburrida. De pronto, los gritos que advierten: "¡El Santo! ¡Viene El Santo!" Y es cierto: se escucha el sonido de un motor y unos instantes después aparece el convertible plateado del luchador, su máscara brillando bajo el sol y su enorme capa lanzando destellos. Los niños salen de sus casas, corren tras el auto, aplauden y vitorean. No es una fantasía. Me lo contó alguien que lo vivió directamente. Él era muy joven y sus padres eran amigos -compadres- del Enmascarado de Plata. De vez en cuando los visitaba en su pequeña ciudad. Toda la familia sabía la verdadera identidad del luchador, pero la guardaban en absoluto secreto. Al Santo le gustaba hacer ese regalo a los niños del lugar. Yo me lo imagino parando en algún lugar cercano -¿una gasolinera?- para dejar de ser un hombre cualquiera y transformarse en La Leyenda. Imagino los ojos de los niños y la sonrisa bajo la máscara. Imagino el polvo que dejaba el coche mientras se perdía en la lejanía. ¡El Santo, chingao!

domingo, 20 de abril de 2014

Alguna vez, un héroe.

En su sueño, la Pequeña Otra encontraba un grillo común, y por alguna razón sintió miedo y quiso alejarse de allí; entonces apareció un grillo gigante, más grande que una persona, y era maligno. Supo, sin la menor duda, que quería atraparla. Intentó huir y no pudo. Se supo en grave peligro. Justo entonces aparecí yo, su papá. Sin dudar ni un segundo me lancé sobre el monstruo y luchamos a muerte. Lo tiré varias veces y luego lo golpeé hasta dejarlo mal herido. Luego me acerqué a la Pequeña Otra y nos abrazamos. Despertó. Y yo, débil de mí, no puedo dejar de pensar en su sueño y sentirme enormemente orgulloso y un poco héroe. ¿Cuándo dejará de verme así? ¿Cuándo acabará el encanto? ¿Cuándo descubrirá mi fragilidad, mi pequeñez, mi incongruencia? Y sin embargo es verdad que si un grillo gigante quisiera hacerle daño, yo lucharía con él hasta matarlo.