lunes, 13 de enero de 2020

Nefando


Otra vez Mónica Ojeda. Apenas 31 años pero una valentía para ir a la oscuridad y una capacidad para recrear el lenguaje que asustan.
Su novela es un clavado al horror, a la locura, a aquello que quisiéramos que fuera imposible pero no lo es, está todo el tiempo mostrando los colmillos. Y allá se lanza: el abuso sexual, la pornografía infantil, la violencia. ¿Como se puede contar eso, y aún allí hacerlo con una belleza sobrecogedora? Lo hace, aunque para hacerlo tenga que inventar palabras, intentar metáforas suicidas, desgarrar el lenguaje.

martes, 31 de diciembre de 2019

Degenerado


De pronto Ariana Harwicz se me ha vuelto necesaria. Cada una de sus novelas me perturba y me invita a escribir aunque nunca logre hacerlo como ella. Degenerado es un coro de voces sobre la que resalta una, la de un hombre acusado de abusar sexualmente de una niña y luego matarla. ¿Qué hay en una mente así? Leer la novela es asomarse a esa oscuridad, pero no solo a la de ese hombre sino también a la de un mundo que lo convirtió en eso. La maravilla de Harwicz es que logra contar eso con un lenguaje poético tan denso que cada palabra pesa. Poesía del horror. Despiadada.

domingo, 27 de octubre de 2019

Inventos modernos.


¿Es posible contar el desarrollo de la civilización con las patas de una silla, una tabla, un patín de los viejos, un acordeón de juguete y una artesanía? Quizá es posible. ¿Es posible hacerse la pregunta de si es más importante la mente o el cuerpo con un muñeco de madera? Quizá es posible. La hermosa y extraña obra de La Liga-Teatro Elástico se atreve y lo hace con una belleza poco común: la belleza de la imperfección; con un sentido del humor con restos de nostalgia, y sobre todo con poesía; no cualquiera, sino esa que se puede encontrar, si sabe descubrirse, en objetos viejos, olvidados y anacrónicos, esos que guardan nuestra historia y un poco de nuestra alma sin que lo sepamos.

Marta Gómez


Colombiana. Sube al escenario sin alardes, sin poses. Pareciera que está en casa. Cuenta cosas, se ríe, habla de los compositores que admira, se burla un poco de su pequeña fama. Luego canta, y cuando canta es como si todo se detuviera, se pusiera en pausa. Su voz, de una limpieza que conmueve, llena de ternura, de verdad, se me mete dentro, me abriga. Marta Gómez.

martes, 6 de agosto de 2019

Toni Morrison (1931-2019)


Lo primero que leí de ella me conmovió. Era la historia de una niña negra que sueña con tener los ojos azules de su barbie. Contó como nadie historias sobre el racismo en su país con un lenguaje poderoso y bellísimo. Sus novelas duelen e iluminan, se clavan en la conciencia. Fue la primera mujer afroamericana en ganar el Nobel. Hay que leerla.

sábado, 3 de agosto de 2019

Mandíbula.


Parece, al inicio, un buen thriller. La chica adolescente que despierta atada, en una cabaña, secuestrada por su maestra de una escuela del Opus. Pero es mucho más. Una mirada aguda sobre lo femenino, sobre el amor-odio que puede surgir entre dos chicas, ese deseo de devorarse, de ser una. la imaginación llevada hasta la orilla de la locura, los rituales secretos del aterrador dios blanco, y esa oscuridad llena de vida que se despierta cuando se deja de ser niña. El lenguaje de Mónica Ojeda es osado, poético, extraño.

Tierra firme. Jan Hendrix.


Un artista es, primero, una mirada. Y su mirada se contagia, te invita a ver la realidad, por un ratito, como el o ella la ve. Jan Hendrix logra eso: mira, me dice, vuelve a mirar eso que sueles no ver, mira cuánta belleza escondida. Entonces miro y me asombro, me conmuevo. Sutil, paciente, profundo.  Al salir del museo mis ojos están llenos de hojas.