sábado, 28 de enero de 2017

Comisión de las Lágrimas

De nuevo Lobo Antunes. Su novela allí esperando, pero siempre da un poco de miedo acercarse, porque es arduo, porque una vez que entras no hay modo de salir, y sabes que será difícil, que te perderás, que por momentos estarás a oscuras. Vuelvo a Lobo Antunes a pesar de todo, y es, como siempre, maravilloso. En sus novelas, el dolor, la locura, la violencia, la soledad, lo más crudo de lo humano. Y su forma que es un laberinto de voces, de tiempos, de historias, de personajes entrelazados a la voz principal (si es que la hay) de una chica esquizofrénica que cuenta de su familia en Ángola y en Lisboa. Salgo de la novela como de una pesadilla, con los ojos impregnados de imágenes y el alma de voces. Salgo y vuelvo a respirar.

Fotocopias.

Sabía de John Berger, pero no lo había leído. Me entero de su muerte y entonces me acerco a conocerlo. Un libro que parece sencillo. Retratos, por llamarles de alguna forma, cada uno dedicado a un personaje, de pocas páginas. Y es sorprendente. Una lección de literatura. Cada relato una clase magistral de cómo describir y crear en pocos trazos una personalidad, un carácter, quizá una vida. Berger es su mirada y enseña a mirar, sobre todo los detalles, lo que parece pequeño pero acaso es lo que nos define, lo que somos.

domingo, 15 de enero de 2017

La maestra rural.

Nada sabía casi, ni de la novela ni del autor, apenas una referencia. Entro al libro casi a ciegas, y allí, la sorpresa. Nada es lo que parece. ¿Quién es Angélica Gólik, esa mujer, maestra rural, lectora de poesía que asiste a un taller literario? ¿Está loca? ¿Por qué lo que escribe enloquece a quien lo lee? ¿Quién se lo dicta? Una novela coral en donde el misterio crece, en donde otros, unos otros poderosos juegan con nosotros, nos eligen o desechan. El horror al otro lado de la puerta, atrás de lo cotidiano. Seres antiguos confundidos entre nosotros, ocultos. la posible revelación. Extraño, inquietante, hermoso el libro de Luciano Lamberti.

martes, 10 de enero de 2017

Zygmunt Bauman (1925-2017)

"Nada es del todo indiferente. Nada puede permanecer por mucho tiempo indiferente a cualquier otra cosa, nada permanece intacto y sin contacto". (Zygmunt Bauman)

viernes, 6 de enero de 2017

martes, 27 de diciembre de 2016

Pastoral Americana.

Cuando te rencuentras con un autor al que admiras y de nuevo vuelve a sorprenderte, a conmoverte, a perturbarte. Por algo Philip Roth es uno de los grandes novelistas contemporáneos. Esta vez rompe, destruye, grita. Una familia americana perfecta en apariencia: él, un empresario exitoso, antiguo héroe deportivo, amable, tolerante. Ella, antigua reina de belleza, sencilla, pura. La hija, hermosa, inteligente, tartamuda, lo que parece el único problema. Luego, todo se viene abajo, todo se descarrila cuando Merry, esa hija perfecta se convierte en una adolescente políticamente radical y quizá loca, que pone una bomba en el pueblo matando a alguien. Un mundo perfecto que se desmorona. El sueño americano que se convierte en pesadilla. Un novelista que escarba en lo más oscuro de la conciencia de su país y que de algún modo alcanzó a ver lo que estaba por venir.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Fidel.

Pocos personajes han levantado más polémica. Amado, odiado, admirado. Unos celebran su muerte como si se tratara de un carnaval, otros le lloran sinceramente. ¿Héroe, villano, revolucionario, dictador? MI Otra y yo lo vimos en La Habana en una noche sorprendente: era la última noche del año, salimos a festejar a las calles de la ciudad y la encontramos totalmente vacía. No sabíamos qué hacer, así que nos acercamos a una gasolinera que daba al malecón porque era el único lugar con luz. Esperábamos a que empezara el 2006. Entonces, aparecieron dos o tres coches, se estacionaron frente a nosotros y de ellos bajaron un puñado de periodistas, algunos militares y Fidel Castro. ¿Qué hacía Fidel allí, ante no más de quince personas, incluyéndonos a nosotros? Resulta que aquella noche algunos estudiantes fueron voluntarios en algunas gasolineras de Cuba y por tal razón, Fidel decidió dar su mensaje de año nuevo en alguna de esas gasolineras... justo en la que nosotros estábamos. Recordó cómo entró a la Habana junto al Ché y Camilo Cienfuegos. Parecía un abuelo contando historias a sus nietos. Luego subió a uno de los autos y se perdió en la noche. Nosotros temblábamos. Más allá de las opiniones que se puedan tener de este hombre sabíamos que estábamos ante la Historia, y que la historia del siglo XX, nos guste o no, no sería la misma sin él.