domingo, 24 de junio de 2018

10 años

Cómplice, amiga, rival, miedo, risa, ternura, juego, espejo, ventana, laberinto, agua tibia, luz, misterio. Hoy sus 10 años.

miércoles, 23 de mayo de 2018

Philip Roth

Philip Roth. Pocos escritores me han conmovido tanto. Agudo y profundo. De la melancolía de El Animal Moribundo a la brutalidad de El Teatro de Sabath. Del dolor de Patrimonio a la desesperanza de Pastoral Americana. Un escritor que no dejó de hacer una crítica despiadada al sueño americano y una reflexión sobre el sexo. Murió ayer y lo extraño ya.

viernes, 13 de abril de 2018

sábado, 7 de abril de 2018

Guerra.

La pequeña Otra tiene 9 años. Crece, cambia, permanece. Desde hace unas semanas me invita a la guerra. Lo noto en su mirada, en su media sonrisa: está lista para entrar en combate. A veces nos acercamos lentamente y otras, la lucha inicia de pronto, con un lance sorpresivo. Hunde su nariz en mi cuello y yo en el suyo. Y olemos, rápida, intensamente, como para acabarnos el olor del otro. Me pierdo en esa delicia, en eso que es sólo suyo, dulce y tibio, fresco, tierno. Yo juego a quitarme, queriendo en el fondo que esa hermosa guerra, "la guerra de olisqueadas", como ella lo llama, no termine nunca, nunca, nunca.

Bianco su bianco

Dos personajes en escena. La historia que nos cuentan, una historia sencilla y por momentos dolorosa: un niño lastimado que calla, un niño que encuentra quien lo abrace, que se sana con la lluvia. La muerte. Un amor sencillo, frágil, vivo. La desconfianza, la confianza. La enfermedad. El pequeño amor que combate la cercanía de la muerte. La música que a veces llena todo, la mágica danza de las luces. Esa melancolía llena de risa que sólo he experimentado en las obras de Daniele Finzi. El teatro de la caricia, como él lo llama; que sí, de nuevo me toca tan suavemente.

sábado, 23 de septiembre de 2017

Un regalo

De pronto eso: la posibilidad de la enfermedad. Sólo la posibilidad. Pero con eso basta. Un soplo helado que nos roza. La incertidumbre, la cabeza que no se detiene, el miedo, la espera; porque hay que esperar para saber. A veces un hoyo en la panza, en el alma, en ese lugar donde la panza es el alma. ¿Cómo sería si...? Finalmente la noticia de que todo está bien, de que es algo sencillo. El alma vuelve a expandirse. Pasó. ¿Pasó? No. Porque hay algo distinto, aunque no pueda verse, aunque no se note. La vuelvo a mirar, despacio, a detalle. Y agradezco al Misterio por el regalo inmerecido de su presencia en mi vida, por el milagro cotidiano de su existencia a mi lado. Y siento que nada volverá a ser igual, aunque lo sea.

martes, 12 de septiembre de 2017

Aún.

Hace algunas semanas. La pequeña Otra y yo nos fuimos solos a la cabaña cerca del bosque en El Chico, Hidalgo. El resto de la familia nos alcanzaría luego. Dos días y dos noches para nosotros. Jugamos, reímos, recogemos manzanas, nos empapamos, jugamos futbol, vamos al pueblo, visitamos y damos manzanas a los caballos, brincamos charcos, liberamos a un pequeño murciélago que la maravilla, cocinamos, exploramos el cementerio de noche, buscamos al pájaro Popurrí (ese que solo nosotros hemos visto), caminamos por el bosque inventando aventuras, vamos a la cascada, comemos cocoles. Volvemos a repasar antiguos juegos que hemos jugado decenas de veces. Sus ojos brillan, se escuchan sus carcajadas. Por la noche prendemos la chimenea. Dormimos juntos, abrazados, hechos una bolita tibia y palpitante. Despierta a mi lado, sonriendo, con todo el día por delante. Tata y Rana, sus títeres desde que tenía dos años nos acompañan, fieles siempre. Asombrado, conmovido, me doy cuenta de que su niñez sigue allí, luminosa, intacta. También sé que no será por mucho tiempo. Hay una intimidad dulcísima, una complicidad solo nuestra. Y yo agradezco al Misterio que me regale este tiempo con ella. ¿Cuánto queda de su infancia, carajo, cuánto? La belleza me ahoga. La nostalgia adelantada de lo que un día no será. Pero por ahora es. Aún... aún...