Y yo que pensaba, Otro, que era común y corriente; borroso a veces, poco notorio, simple.
Pues me equivocaba.
Resulta que soy grande, a veces enorme, majestuoso.
Y es que cuando la Pequeña Otra encuentra en su camino algo grande, ya sea una piedra, un hotcake, un árbol o una montaña; de inmediato lo llama: 'Piedra papá', 'Hotcake papá', 'Árbol papá' o 'Montaña papá'.
Si le preguntas cómo soy, no duda en contestar: 'Tototote'.
Ante sus ojos, soy así: gigante.
Y quizá tenga razón, ¿sabes?, pues desde que ella llegó, algo en mí, digamos: la ternura, el compromiso, el amor, crecen y crecen y crecen...